Un nuevo caso de "rechazo" con una argentina de 66 años cuyos familiares están en Mallorca. (leer mas)
Y el Gobierno Argentino ??? ¿ hasta cuando dejará que España nos atropelle ???
CASO UNO:
Fuente: (Diario La Capital de Rosario)
La mujer pretendía pasar las fiestas con su sobrino, un rosarino radicado hace unos años en Palma de Mallorca (España) y a quien no ve desde hace 20 años. Pero el viaje fue corto y el festejo se convirtió en calvario. Adela Jesús González, de 66 años, y de Villa Gobernador Gálvez, quedó detenida anteayer en el aeropuerto ibérico por no tener un acta o carta de invitación, uno de los tantos requisitos que la Madre Patria comenzó a exigir desde hace un año y medio a todo aquel que pretende pisar su tierra. No hubo contemplación alguna: la encerraron en una pieza con doble vidrio, le quitaron hasta los remedios que llevaba encima, le dieron un turno para bañarse y hoy la metieron en un avión para que se pegue la vuelta.
El de Adela no es el primer caso y parece que tampoco será el último si se le presta atención a la actual política inmigratoria española que olvidó ya la historia de puertas abiertas que tuvo Argentina con los inmigrantes que vinieron a "hacerse la América". Al gobierno de España no le importan las excusas, ni los olvidos, ni las emergencias. A tal punto que sólo en el aeropuerto de Barajas se deporta un promedio de cinco argentinos por día, según confirmó el cónsul adjunto de Argentina en España, Miguel Nougues. El diplomático reconoció "no poder intervenir" y dijo que "son normas del gobierno español que rigen desde hace un año y medio" .
La duda que acarrea por igual a la gente deportada es si las nuevas reglamentaciones españolas también incluyen malos tratos. Y además, se preguntan por qué nadie les advierte correctamente cuáles son estos requisitos antes de partir.
Hay que tener algo en claro. El martirio no es exclusivo de argentinos. Lo mismo sufren peruanos, ecuatorianos, jamaiquinos, paraguayos y chinos. Los controles, cada vez más rigurosos, se aplican a los turistas que no pertenecen a la Unión Europea (ver aparte).
Advertencias. "Quiero que todo el mundo sepa lo que está pasando y no se le ocurra viajar a España sin todos los absurdos requisitos que piden", aconsejó el sobrino de la mujer, Guido González, en diálogo con LaCapital desde Palma. "Ella es como una madre para mí y ni siquiera me dejaron verla", dijo entre angustiado y colérico.
Tras varios años de juntar peso a peso, la mujer llegó a Barajas el jueves y, según dijo, a poco de descender del avión los empleados de migraciones la eligieron al azar junto a otro grupo de gente.
"Me revisaron y quitaron todo menos la plata, eso no les doy ni muerta", relató perpleja desde el centro de detención del aeropuerto internacional de Barajas.
Luego de la exhaustiva requisa, le pidieron la carta o acta de invitación y como respondió que carecía de ella la trasladaron a una habitación que calificó como "una cárcel donde ni siquiera se puede ver ver qué hay afuera", describió la mujer.
Remedios para la presión, lápiz de labios, crema para la cara y cepillo de dientes; todos esos artículos de Adela quedaron bajo custodia policial mientras compartía su encierro con otros 12 latinoamericanos. "Hay camas, nos dan de comer y sábanas; lo mínimo", se afligió. "Lo peor es el trato, la terquedad de la gente y que nos traten como a delincuentes", indicó a LT3.
Sin respuesta. La familia de Adela en España movió cielo y tierra. "Quisimos llevar el acta de presentación a Madrid pero nos dijeron que no se puede, que sólo es válida si la trae en mano el visitante", dijo Guido.
La carta o acta de invitacion es un documento oficial que puede hacer un español o residente por el cual invita formalmente a una persona extranjera a una estancia no superior a 90 días a España.
En la misiva asume la responsabilidad de mantener, alojar y cubrir todos los gastos que origine esa persona, incluido el viaje de retorno, recursos sanitarios y responsabilidad civil de lo que haga la visita en España. Sustituye al visado en muchos países. "Ahora me entero que el anfitrión debe llenar una solicitud y explicar cuánto gana por mes, cuántos metros cuadrados tiene su casa... tenés que contar con un pasar de vida casi perfecto", señaló el sobrino de la mujer.
Y Adela, antes de despedirse de este diario, preguntó irónicamente: "¿Madre Patria? No me río porque ya ni puedo".
CASO DOS:
Fuente: (Diario Clarin)
Armó su valija con la ilusión en llamas. Se había esforzado para concretar el sueño de viajar a Barcelona en sus vacaciones, degustar una larga lista de rincones y encantos europeos y visitar amigos que no veía desde hace tiempo. Lo planificó, lo organizó y allá fue, hace hoy una semana. Pensaba quedarse un mes, pero ni bien llegó, Leandro Pazos, 26 años, se estrelló contra la dureza creciente de la política inmigratoria española y, lejos de empezar a disfrutar su viaje, terminó detenido cinco días en una celda, tras lo cual fue "devuelto" al país sin derecho a réplica. Ofreció todo tipo de pruebas y garantías de que el suyo era un viaje con retorno, pero no hubo caso: el argumento oficial fue que "no tenía una carta de invitación" y que era "tarde" para explicaciones.
"Fue abusivo. Me trataron como a un delincuente, como si fuera alguien que amenaza su seguridad", cuenta Leandro, a apenas unas horas de arribar a Ezeiza con una "sensación de impotencia y una indignación que duelen más que un viaje frustrado". Lo más terrible del caso es que Leandro no fue un improvisado. Antes de viajar, fue dos veces al Consulado de España en Buenos Aires y llamó otras tantas para corroborar información "oficial" que, según le contaban, era al menos confusa. "Pedí los requisitos para ingresar y jamás me hablaron de una carta de invitación. Por las dudas, volví a preguntar y me explicaron que podía llevar una carta o una reserva de hotel (que no necesariamente debía ser debía ser por toda la estadía). Eso hice: fui con la reserva, pero al llegar me dijeron que tenía que tener hotel desde el primero al último día. Y que mis explicaciones de un viaje sin destino claro no les cerraban".
Ni bien llegó, el 9 de noviembre, en Migraciones lo demoraron. "Desconfiaban de todo. Me preguntaban qué lugares quería conocer, contaron mi dinero... Me dijeron que era incongruente viajar sin tener todo planeado y que rechazaban mi ingreso". Como Aerolíneas no tenía vuelo hasta el sábado, lo derivaron a una jueza. "Me mandó a un Centro de Internación, donde estuve cinco días encerrado. Me desnudaron, me trataron como a un preso y me trasladaron esposado. A mis amigos de allá los dejaron visitarme dos horas a través de un vidrio. Fue algo totalmente gratuito y discriminatorio, no lo merecía. Yo jamás pensé en quedarme allá".
























